El secreto del buen gobernante

El rey siempre pensó que iba a vivir más tiempo, pero el destino no le tenía reservada una larga vida. Había sido un buen gobernante, el pueblo le quería y las noticias de su grave enfermedad habían llenado el reino de tristeza. El rey sólo tenía una preocupación, se torturaba pensando cómo trasmitir a su hijo el secreto del buen gobernante.

Llamó a su hijo y le dijo: “Me queda poco de vida y pronto serás rey. Vete a ver a mi más fiel consejero para que te trasmita el secreto de buen gobernante.”

El joven, angustiado por el estado de salud de su padre y la responsabilidad que iba a adquirir, fue rápidamente a ver a Mahel, conocido en el reino por su sabiduría. “

Mahel, vengo por orden de mi padre para que me transmitas el secreto del buen gobernante.”

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Lo que hacemos bien

El crecimiento de la población humana siguió creando presión sobre el resto de las especies.

Un día el Rey León reunión a todas las especies que pudo y dijo: “Queridos miembros de la biodiversidad, tenemos que dejar de competir entre nosotros. Ha llegado el momento de crear una gran alianza, el único enemigo real que tenemos son los humanos. ” Se escucharon todo tipo de sonidos de aprobación, bufidos, rugidos, silbidos, ladridos y demás manifestaciones de júbilo.

Se aprobó por unanimidad el primer acuerdo de cooperación inter-especies. Fue entonces cuando el perro, muy conocedor de los humanos, dijo: “se trata de trabajar en equipo, al menos hablan constantemente de ello”.

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Ocuparse sin preocuparse

Uno se pregunta ¿cómo debe ser mi estilo de liderazgo en momentos de desaceleración económica? ¿Qué podemos hacer como equipo para  adaptarnos a las nuevas circunstancias? ¿Hasta qué punto tenemos que trasladar presión a las personas? Y muchas cosas más.

Los buenos resultados, en definitiva el éxito, son un gran generador de motivación; la desaceleración económica y las dificultades para alcanzar los objetivos generan lo contrario, justo cuando más necesitamos esa motivación.

El 90% de los directivos con los que nos hemos entrevistado comenta que en el último trimestre han visto incrementada la presión de sus inmediatos superiores y un 75% admite que ellos mismos han aumentado la presión sobre sus equipos, en un movimiento en cascada. Casi todos admiten que la presión de sus jefes les ayuda entre poco y nada, pero les cuesta ver que ellos mismos no deban hacerlo con su equipo.

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Hay que dejarle ir

Es tremendo cuando, viene y eso no es lo peor. La situación se vuelve realmente fea cuando se queda a pasar unos días. Una vez se quedó un mes, se hizo eterno, creo que envejecí un año. A mí no me ha pasado, pero otros dicen que viven con alguien así, ¡debe de ser terrible!

Además, siempre viene sin avisar, a traición, por la puerta de atrás como los bandidos. Nadie le llama, o al menos eso es lo que pienso yo. Viene con la intención de quedarse, ¡qué morro!, cuando no ha sido invitado.

Una vez que ha llegado todo sale mal, lo que un instante antes era bueno se torna oscuro y desagradable. Parece como si se comiese el futuro. Aquello que tanta ilusión te hacía se desvanece y parece inalcanzable. El simple hecho de hablar, ya sea con otros o contigo mismo, es complicado y en muchos casos desagradable.

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