Ocuparse sin preocuparse

Uno se pregunta ¿cómo debe ser mi estilo de liderazgo en momentos de desaceleración económica? ¿Qué podemos hacer como equipo para  adaptarnos a las nuevas circunstancias? ¿Hasta qué punto tenemos que trasladar presión a las personas? Y muchas cosas más.

Los buenos resultados, en definitiva el éxito, son un gran generador de motivación; la desaceleración económica y las dificultades para alcanzar los objetivos generan lo contrario, justo cuando más necesitamos esa motivación.

El 90% de los directivos con los que nos hemos entrevistado comenta que en el último trimestre han visto incrementada la presión de sus inmediatos superiores y un 75% admite que ellos mismos han aumentado la presión sobre sus equipos, en un movimiento en cascada. Casi todos admiten que la presión de sus jefes les ayuda entre poco y nada, pero les cuesta ver que ellos mismos no deban hacerlo con su equipo.

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