Un equipo no puede aspirar a que todas sus conversaciones sean productivas, a lo máximo que puede aspirar es a desarrollar la capacidad de darse cuenta de conversaciones poco productivas y a reconducir la conversación.
Metacomunicar es hablar de cómo hablamos. Cuando interactuamos en un grupo, tenemos que prestar atención a dos cosas: a la conversación en si misma y la dinámica de la conversación.
Cuando atendemos a la conversación somos parte del sistema y nos es difícil observar si las dinámicas conversacionales del grupo son adecuadas.Cuando no avanzamos, cuando nos sentimos mal, cuando vemos que la conversación da vueltas sobre si misma, cuando sentimos que las conversaciones privadas, aquellas que no se comparten, están mediatizando la conversación pública; en todos estos casos es conveniente mirar al grupo desde fuera, saliéndonos temporalmente del sistema y preguntarse ¿qué nos está pasando?
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