La neurofisiología lo confirma: dar es recibir

¿Quién no ha escuchado esta frase, tan asociada a varios credos religiosos: “dar es recibir”?

El cristianismo predica que lo que damos a los necesitados es lo que nos llevamos con nosotros al más allá; cada uno de los ciento catorce capítulos del Corán musulmán comienza ensalzando a la compasión como cualidad suprema de Alá; el judaísmo enseña: “sé amable con los extraños porque una vez tú fuiste un extraño en la tierra de Egipto”, y el budismo, así mismo, considera que la compasión hacia el prójimo y hacia todo ser viviente es el camino hacia la paz y hacia la auténtica felicidad.

Pues bien, la ciencia moderna ha suministrado datos frescos que apuntan a confirmar este antiguo conocimiento. El desarrollo tecnológico aplicado a la observación del cerebro humano durante la última década nos permite ver en tiempo real lo que sucede a nivel sináptico y neuronal cuando brindamos nuestra ayuda a los demás, cuando somos generosos y altruistas. Es decir, cuando nos comportamos de manera generosa y altruista. Continuar leyendo

La farsa de los cinco sentidos

Frèdèric Brochet, estudioso del vino, engañó a 57 expertos franceses en vino al servirles dos vinos idénticos, uno en una botella de Vin Grand Cru, y el otro en una botella barata de Vin de Table. Aunque ambas botellas contenían el mismo vino – un burdeos de precio medio – los expertos prefirieron la botella de Grand Cru por una abrumante mayoría. Utilizaron términos como “excelente,” “complejo,” y “de final largo” más del doble de veces al calificar el de la botella costosa que al describir el Vin de Table.

Sin tuviésemos cinco sentidos esto no sería posible, solo se puede explicar desde la existencia del sexto: la mente. La mente es la que procesa los sensores de los demás sentidos,  da un veredicto “cierto”. Estoy seguro que los expertos vivieron la experiencia tal y como la relataron, ¡les parecía cierta!, no mienten, es lo que vivieron.

Es evidente que desde un proceso bioquímico las papilas, el gusto, el olfato y la vista obtuvieron idénticas señales. La experiencia es muy distinta, es fruto de un proceso de transformación de señales a experiencia y tomamos como verdad esta última. Continuar leyendo

El jardín de la mente

La plasticidad de la mente nos permite reconfigurarla, crear nuevas estructuras y redes neuronales que nos hagan reaccionar de forma más positiva ante el devenir.

El jardín de la mente es una alegoría para comprender nuestras reacciones, vivencias y experiencias ante las circunstancias de la vida y animarnos a actuar como un diligente jardinero.

En el inmenso jardín de nuestra mente caben una gran cantidad de especies como las ortigas de la irritabilidad, el roble de la paciencia, el cactus de la ira, la enredadera de la envidia o el naranjo de la generosidad. La lista es interminable, tan larga como el abanico de estados mentales.

Y nuestro jardín no está exento de verse influenciado por las circunstancias que nos rodean. De los paseos que dan las circunstancias por el jardín, derivan nuestras reacciones, que se manifiestan como pensamientos, palabras o acciones. No reaccionamos igual ante una situación adversa si ésta se encuentra con el arbusto del enfado o la flor del egoísmo, que si pasa al lado de la palmera del perdón, el naranjo de la generosidad o el fruto de la tolerancia.

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Reconectar el cerebro

Nuestro cerebro se reconecta con nuestros actos, y como tendemos a actuar de una misma forma, llegamos a pensar que somos de una manera concreta e inamovible.

En realidad, lo único que sucede es, que al actuar siempre de una misma forma, hemos creado conexiones neuronales estables que nos hacen repetir comportamientos, realimentando el proceso.

Saber esto nos anima al cambio, al comprender que podemos reconectar nuestro cerebro en otro sentido. Si perseveramos en nuevos comportamientos y respuestas emocionales, las conexiones neuronales serán estables y, desde un observador externo, parecerá que ha cambiado nuestra personalidad.

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